Érase una vez hace ya algunos años una obanesa que creyó estar embarazada. Tal era su deseo de estarlo, que no quiso aceptar como definitivo el diagnostico de su ginecólogo, el cual tenía más que dudas sobre su estado de buena esperanza. Para evitar palabras mayores, el médico la derivó a un amigo suyo, al que puso sobre aviso de la situación; nuestra vecina no estaba embarazada. Según cuenta la leyenda, este segundo galeno la recibió en su consulta confirmando el supuesto embarazo, pero apuntando en el registro de la paciente que no constaba tal.
Volvió nuestra protagonista al pueblo, dando la noticia y recibiendo la consiguiente enhorabuena, que se extendía por meritos compartidos al marido de la misma. Este, al recibir los parabienes de sus paisanos por su futura paternidad, manifestaba acerca de su señora a lo que reafirmaba su hombría:
¡Con gallo duerme!
De lo qué paso, cuando con el ir de los días no llegaba el pollito, os lo podéis imaginar. Vista al doctor y confirmación registrada de que la gallina no estaba culeca. De lo que dijo el gallo para otro día.
Retomando la idea de hacer activas las citas obanesas ¿Se os ocurren posibles usos contemporáneos para ¡Con gallo duerme!?
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