Las personas gustamos de cuando alguien conocido desparece comentar nuestro último minuto de gloria con ese alguien. En mi caso con Megaupload “hablamos” de un documental de la BBC totalmente recomendable titulado “Frozen Planet”. Y así se ha quedado Megaupload, congelado – como en un momento de la mencionada serie de documentales congelado se queda todo el lecho marino por un fenómeno conocido como el dedo de la muerte (fenómeno impresionante que fue lo que me llevó a ella) –
El tema de fondo, lo que debiera preocuparnos en el caso de Megauploaddownload, no es tanto el cierre del servicio concreto (antes ya se cerraron otros como Napster y vinieron otros) sino la declaración de intenciones que pretenden hacer. Y no me refiero a la lectura inmediata de leyes SOPA o Sinde contra lo que algunos vienen a llamar piratería (otros preferimos llamar piratearía a pretender cobrar 17 € por lo último de [g]Ramoncín). Leyes mediante, las descargas van a continuar al menos a corto plazo, tal vez los paganos sean los servicios de descarga directa y se vuelva a modelos P2P tipo torrent, o emule sin un servidor central, pero van a continuar, ¿los primeros interesados? Los propios proveedores de servicios de acceso a internet. ¡Anda que el personal está por pagar el ADSL si no tiene la posibilidad de acceder a ciertos contenidos!
“Y Floro lo sabe, y Mendoza lo sabe…” decía hace ya algunos años Laureano “el telepata” en una asamblea del Real Madrid. Pues eso, lo que quieren es que lo sepamos. Que las comunicaciones contemporáneas han estado intervenidas desde el mismo momento de su nacimiento es algo conocido en ciertos círculos más o menos reducidos, ¡tiempo llevan proyectos tipo la Red Echelon funcionando! Lo que pasa que este control, que al principio querían mantener en secreto, dándole la vuelta pasa a ser público. Sí, ahora no se van a esconder, el Gran Hermano existe, pero ahora empieza una era donde se quita la careta y quiere que sepamos que está ahí, que sintamos su aliento en el colodrillo, que vivamos temerosos de su escrutadora mirada. Y es que con un mundo con 7.000 millones de personas comunicándose, no hay red Echelon, Stasi, la T.I.A. o servicio de inteligencia que pueda controlar el ingente volumen de comunicaciones que se genera y actuar en consecuencia.
Esto es lo que viene, una huida hacia adelante donde nos van a vender la moto que como saquemos el ratón de las páginas de compras, de los pagos electrónicos de la hipoteca a nuestro banco y en el mejor de los casos y previo pago de “contenido para adultos” (hay que dejar que el personal alivie tensiones no sea se soliviante) va a venir el tío Paco con las rebajas. Si en la Edad Media la Iglesia se inventó aquello de que todo era pecado y el infierno para tener controlado al personal, en este siglo XXI un Gran Hermano descaradamente público que hará bueno el de Orwell toma su relevo para desde el miedo seguir gobernando nuestras vidas. ¡Saldrá del armario y será el puto alarde!, ¡al tiempo!
¡Temamos y adoremos a La Red, el nuevo Becerro de oro junto con los Mercados!
(musica Def con Dos - Cuando cierren Internet")