Antes ya se había dejado ver el Drogas por Obanos en un concierto de Belladona en el teleclub, recuerdo con más claridad la primera vez que le vi tocar en directo desde el kiosko de la plaza del Castillo un día cualquiera a mediodía (igual que ahora con Barcina I infanta de Pamplona, vamos). Miraba ojiplatico (cosas de la inocencia), como a mi lado había un grupo haciéndose un cigarrito de la risa mientras Barricada descargaban su repertorio, bastante más limitado por aquel entonces. Han pasado más años, canciones, conciertos y cigarritos de eso de los que puedo contar con los dedos de las manos y los dedos de los pies y que sigan ahí, denunciando la dignidad de los olvidados, de los represaliados, es para quitarse el sombrero. Como indicaba el título de aquella película en la que participaron en la banda sonora, ¡SUERTE!
![]()
En la ladera del monte Ezkaba (Navarra), a la sombra del penal franquista de San Cristobal, los presos asesinados o que morían por enfermedades derivadas de su cautiverio eran enterrados con una botella entre las piernas.
Dentro, un simple papel recogía su nombre y las causas de su condena y muerte.
A ese pedazo de tierra se le conoce como “El cementerio de las botellas”.

Fiestas de Obanos (el blog)
