Después de tomar un bokata solidario en el Paris (muy bueno por cierto), me acerqué al encierro de las cebras organizado por el colectivo del proyecto Superzebraman, todo un ejemplo de cómo todavía se pueden hacer cosas distintas en SF con pocos fondos, buenos amigos y muchas ganas. Este encierro de las cebras era una forma original de llamar la atención sobre la pelicula impulsada por Javier Urtasun Superzebraman, “un ser a medio camino entre el blanco y el negro que lucha por sobrevivir en un mundo que no acepta ni los grises, ni los términos medios, ni las personalidades propias”. ¡Suerte en Nollywood!

Fiestas de Obanos (el blog)
