On 25 septiembre 2008 /
General (Obanos) /
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“Ni una balsica, ni una balsica…así lo dejamos y ahora no quiero ni ir a ver como lo están dejando” era el comentario resignado que me hacía un ilustre constructor Obanés ya retirado, cuando comentábamos que habían levantado el cemento de la cancha del frontón. Y no me extraña, supongo que para los que se han dedicado a esto de la construcción en otra época (ahora se dedica cualquier filibustero), el ver romper algo levantado por sus propias manos tiene que ser como que le arranquen sin preguntar algo de su propia identidad, de su legado.
No entiendo de obras pero para que negarlo, a mí también me ha sorprendido, supongo que es lo que tiene mi ignorancia. Como me está sorprendiendo un bulo que se va corriendo por el pueblo donde se acusa directamente al actual alcalde de haber vendido al pueblo y de haber aceptado la posible instalación de la ciudad de la carne y como prebenda le han concedido la subvención para el frontón. No me trago esa cantinela!! Puedo equivocarme aunque no quisiera, pero no me la creo. Sería un tanto esquizofrénico combinar eso con las 12 alegaciones al PSIS “Área de actividades económicas de Valdizarbe” que a día de hoy tiene puestas el ayuntamiento de Obanos.

Como ya apuntaba el otro día, sí puedo creerme que esto de la subvención de frontón es una cortina de humo del actual Gobierno Foral de UPN-PP para, entre otras cosas, darles algo a lo que a agarrarse a sus simpatizantes locales y no tan locales. “Una de cal y una de arena”, dirán algunos si al final se lleva a cabo el proyecto, o “es lo que tiene el progreso, trae cosas buenas y otra no tanto, daños colaterales”…y una mierda!! Lo dije y lo repito, según lo veo yo si aquí algo huele a podrido es la actuación de Sanz y sus aparateros y si hay que recelar de algo es del oportunismo de esta ayuda. Porque, si no me falla la memoria, han sido y son ellos los que han aprobado un plan supramunicipal donde con su consentimiento nos quieren poner la ciudad de la carne en la puerta de casa. En mi caso temo que tal y como apunta que están las cosas, todo caramelo que a día de hoy venga de esta gente nos lo vamos a tener que sacar del culo y después metérnoslo en la boca.
Presumo una persona que, estando ya en la tercera legislatura trabajando por el pueblo, (esto es que ha pasado por tres proceso electorales para aquellos que se quedaron anclados en la época de Francisco o José Antonio es aquello de la urna y el votico) y siendo reelegido en dos ocasiones, merece un poco más de crédito. Nos podrá gustar más o menos como lo hace, pero de ahí a ponerle como al de las 30 monedas de plata va un trecho. ¿O acaso no es licito (y obligado casi me atrevería a decir) que un alcalde busque ayudas para mejorar su pueblo? Otra cosa son los intereses oscuros de los que las conceden.