Supongo que ya hoy pocas dudas quedan sobre la autenticidad del “cachondeito” de ayer ¿no? En lo que si pueden quedar es en la cuestión de fondo, dado que algunos tienen un recordatorio en el centro de la villa ¿por qué otros no pueden tenerla?
Mas en mi caso, tengo que reconocer que lo que realmente me pone es hacer un mural sobre la fachada del almacén de Mamerto, al estilo de los murales irlandeses de todo la vida. Allí nuestros caídos más queridos, recibirían al de casa y al visitante tal como lo hacían cuando compartían nuestro día a día.
¿Otras ideas pedradas?


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