No llego al nivel aquel del chiste del catalán (que le pedía a dios que le tocara la lotería a lo que el respondía, hijo mío yo te quiero ayudar pero por favor compra el décimo), pero no se puede decir que sea, al menos por ahora, un jugador muy habitual más allá de la lotería de navidad. Por eso ni me acordaba que tenía en la cartera varias apuestas de la primitiva, euromillones y bonolotos en los que cándidamente invertimos el bote sobrante de una cena sin comprobar. Tras comprobarlos supongo que no tendré ni que decir que no nos ha tocado nada (se ve que no rezo con tanta fe como el del chiste) pero por lo menos me he reído un dato. No, no es que me riera por el hecho de no tocarme ni un reintegro, aunque al tiempo, lo que me ha provocado cierta hilaridad ha sido el video que ha encendido la bombilla para recordarme que comprobara los boletos que guardaba en mi cartera.
Y ya de paso aprovechando el viaje, ¿sabeis si valen para la semana que viene?

Fiestas de Obanos (el blog)
