Estos días y por motivos para nada ajenos a mi voluntad, me toca comer fuera de casa y hoy me he acercado a comer a un Chino, bueno Chino-Vietnamita-Riojano-Tailandés (y si hace falta dar comida Obanos-Mex pues se da, se pone en el cartel y listo)
Después de escaldarme el hocico tres veces, a una por plato como dicta el protocolo, he recordado aquellas palabras que tan taxativamente pronunció un día un obanés de Ordizia:
En un Chino, tarde, frío y mal
Si tenemos en cuenta mi lengua ampollada, mi pesado estomago por comer a la velocidad de los patos de Martiko y estar tan harto que dudo que pruebe bocado hasta mañana debo decir que sí, que lo que tu digas, que tarde, frío y mal. En los chinos, tarde, frío y mal, unas palabras tan acertadas como, vengo aquí a esta cámara, para ponerme del lado del más débil, pronunciadas por ZP en su último (esperemos) discurso de investidura. Tarde frío y mal, como sus medidas presidente.


Fiestas de Obanos (el blog)
