Hoy que tanto se habla de colectivos tanto beneficiados como perjudicados con la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco, intuyo que hay uno que todavía no es consciente de la que se le viene encima.
Me refiero al de los usuarios y usuarias de cualquier tipo de baños abiertos al público, ya se encuentre en un bar, cafetería, hospital o donde sea. Y no solo los usuarios convenciones que los usan a diario para evacuar; otros que también hasta la fecha han sido usufructuarios de estos como folladores, pajilleros, amigos de la urolagnia o watersports, cocainómanos, lectores de prensa, heroinómanos, grafiteros…van a tener que compartir espacio y tiempo con la nicotina (y no me refiero al alcaloide con el que algunos acostumbran a “decorar” su ropa interior)
Antes cuando uno iba al baño de un bar y “plantaba un pino”, se fumaba un cigarrito antes de salir para que el olor no diera mucho el cante. Ahora uno se fuma un cigarrito y para que no te miren mal tiene que “descargar” para justificar su empleo del “tocador”. Definitivamente un mundo al revés que únicamente beneficia en esta anécdota a los accionistas de Fabe de Fuca y similares.


Fiestas de Obanos (el blog)
