Hoy, en pleno agosto, comienzo el día encendiendo un ordenador, lo continuo recordando mis tiempos de salinero al ver la convocatoria de Patxi Aldunate para hacer sal en las Salinas de Obanos (los próximos 15,16 y 17 de Agosto) y lo termino colocando un toldo. Con semejante potpurrí a la que escribo estas líneas me planteo si, siendo como soy hasta la fecha hombre de muchos oficios y de pocos beneficios, no estaré equivocando el tiro.
Hombre, lo del toldo (Toldo Amezketa que diría un amigo) como nueva y puntual experiencia no está mal aunque no se yo… ¿será cuestión de plantearse seriamente aquello que cantaban en “Trabajando para Dios”?
Hasta que un día que estás en casa
mirando en la ventana a la gente que pasa,
te fijas, atentamente,
en las monjas guarras del convento de enfrente,
lo bien que viven, lo bien que se lo pasan
haciendo que hacen sin dar un palo al agua.
Y, ¡albricias!, se enciende la bombilla:
esta empresa no estaba en mi lista.
Qué torpe he sido, ahora caigo,
en la Iglesia nunca hay paro.
He visto la luz, ¡hip, hip, hurra!
Mi futuro está en ser un cura.
O eso, o parado profesional o al ejercito (de cabo para arriba, que según me decían el otro día estos no realizan servicios mecánicos)… ¿y tú qué haces?, viendo cómo se lo montan algunos de estos “esforzados trabajadores” a veces parece que no te queda otra que responder como aquella madre a su hijo que le pregunta a ver qué hacia su padre, “el ridículo”.
Fiestas de Obanos (el blog)
